
Mira que eres
dulcemente mortal,
me matas con tus ojos,
con tú forma de reir
seduces mi corazón
y añoro en cada instante,
esos besos chiquitos
que me saben a miel.
Ya no puedo vivir
sin tú caricia leve
sin tu abrazar intenso,
sin las palabras que conforman tu nombre.